El día que escalamos el Alto de Letras

El día que escalamos el Alto de Letras

Bogotá, 16 de agosto de 2021. El páramo nos abrió sus puertas y nos permitió apreciarlo desnudo: El Nevado del Ruíz nos deslumbró a la llegada. Contra todo pronóstico, porque Mariquita había amanecido envuelto en una neblina poco usual en este territorio de tierra calientísima.

El día anterior habíamos pedaleado 170 kilómetros desde Bogotá, una jornada de activación de nuestras piernas que tenían como misión coronar uno de los más conocidos puertos de montaña de Colombia.

Michael Arias, Martin Higgins, Camilo Monterrosa, César Penagos y Jaime Bautista

Los primeros pedalazos, cuando la luz vencía la oscuridad, fueron dolorosos y aperezados. La espesa vegetación guardaba una gran humedad, tras la lluvia intensa de la madrugada. Las nubes, apenas empezaban a levantar su viaje.

Desde el primer metro el ambiente ciclístico fue evidente: ciclistas de todas las estirpes y procedencias encaraban la montaña. La sensación era de una ciclovía en un lugar apto para ciclistas más o menos experimentados.

El Nevado del Ruíz

A pesar de una llovizna que arropaba las montañas más lejanas, el Nevado se dejaba entrever con cierta timidez. “Lo más seguro es que caiga tremendo aguacero”, pensábamos.

No obstante, a medida que ganábamos altura, las montañas se despejaron, hasta lograr una nitidez inusual. Sorpresa de la buena. Además, el Nevado del Ruíz empezó a sonreírnos en cada curva, como diciendo “en Letras nos vemos”.

Su imagen fue una de las tantas motivaciones que tuvimos en carreteras. No sólo fue nuestra preparación consciente, también fue el apoyo logístico de la Sinfonía del Pedal y el ambiente deportivo que se tomó el puerto.

Felicitaciones a Camilo Monterrosa y Martin Higgins, que hicieron el ascenso por primera vez con cierta holgura. Felicitaciones a Michael Arias, quien logró su objetivo de poner el reloj por debajo de las cinco horas. Yo, César Penagos, me alegro de haber subido por cuarta vez, gozándome cada segmento.

Michael Arias

“Fue gratificante porque logré mi objetivo que era bajar las cinco horas, romper mi tiempo personal, también porque el clima estuvo perfecto (….) fue muy duro, porque aunque iba muy bien de fuerza en los últimos kilómetros sufrí calambres, entonces me tocó gestionar la dificultad, pero se logró”, compartió Michael Arias.

Camilo Monterrosa

“Emocionante, todavía tengo lágrimas, la pasé muy bien. Hice todo el trayecto concentrado en no gastar de más, pero por más que uno ahorre, siempre sufre (…) El ambiente ciclista en la vía fue fantástico. Aparte de la logística de la Sinfonía que fue impecable, la gente que estaba acompañando a otros ciclistas fue muy amable, también. Los números no me importan tanto, más que no haberme bajado”, dijo Camilo Monterrosa.

Martin Higgins

“Fue una experiencia magnífica e inolvidable. Abordé la subida de forma reservada y fue la idea correcta, ya que llegué a la cima cansado pero con la energía suficiente para apreciar la belleza pura del entorno. La orientación y la ayuda del equipo de la Sinfonia fueron esenciales para que el viaje fuera tan agradable”, comentó Martin Higgins, un británico enamorado del ciclismo y las montañas colombianas.

ÁLBUM EL DÍA QUE ESCALAMOS EL ALTO DE LETRAS

Fotografías de Katerine Suárez

Acompañamiento vehicular de Jaime Bautista

Coordinación y ciclista guía: César A. Penagos Collazos

Próximos eventos:

29 de agosto: Nivel Básico

12 de septiembre: Pacho

18 y 19 de septiembre: La Línea

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